domingo, 29 de septiembre de 2013

La Querella de los Locos.

(Después de casi tres años, retomamos en control de esta caballeriza, para lo cuál, llegamos en estampida). No hay nada más feo que ver a dos grupos de amigos y colegas que se están peleando por un “nombre” (¿Franquicia? quizás, y quizás en este punto está el meollo del asunto judicial que deviene en una serie de ataques y descalificaciones de ambos lados). Intervengo en esta cuestión, porque me siento perjudicado, a pesar de no ser un loco “original” (como Rafa Acosta, Chucho González, Pepe Negrete o Toño de la Villa). Pero que sí ha afectado mi ámbito laboral. Además me duele ver a entrañables amigos y respetabilísimos colegas involucrados en este vulgar asunto. Como ya se habrá imaginado el lector, me estoy refiriendo a la ya famosa Querella de los Locos, un fabuloso circo que muestra, al menos dos fatales condiciones humanas: la Ambición desmedida (junto con su compañera inseparable: la Envidia) y el instinto de supervivencia (junto con la Dignidad), aquél, condición inherente a todo lo vivo. Ambas condiciones interactúan, se interpenetran, se oponen, realizando complejas operaciones dialécticas. Pero no se trata aquí de analizar conceptos filosóficos, sino tratar de entender lo que está detrás de dicha querella. Si vemos la foto del primer disco de los Locos, vemos a los personajes que he mencionado arriba (Acosta, González, Negrete, de la Villa…), todos estamos de acuerdo en que estos sujetos son los Locos del Ritmo ORIGINALES, y aquí podemos ver a Rafa Acosta, pero no a Mario Sanabria, autoproclamado patriarca de los Locos del Ritmo y poseedor absoluto de los beneficios que de este grupo puedan derivar. Se atreve a mencionar a Rafa, como si ambos fueran iguales, y todavía le dirige su dedo flamígero acusando: “Rafa tiene la culpa de todo, nos engañó, registró el nombre [franquicia] a nuestras espaldas”. ¡Tamaño atrevimiento! Un individuo arribista y ambicioso sin duda, porque el primer disco de los Locos contiene los primeros y muchos de los principales éxitos de este grupo, y Sanabria no participa: ni siquiera se conocían los Locos y el mencionado sujeto de marras. En este disco el bajo está ejecutado por un contrabajista profesional (apodado “El Médico”) contratado Ex Profeso. Después de este disco, Los Locos decidieron la incorporación de alguien que tocase el bajo, y así conocieron a Mario Sanabria. Dicen las malas lenguas que el chamaco Sanabria tenía muy buenas intenciones, pero hasta ahí: su nivel de ejecución musical era, poco más o poco menos, mínimo (aunque es justo reconocer que el chamaco se esforzó y llegó a tocar muy bien después). Por esta razón, aunque ya estaba incorporado al grupo, no grabó en el segundo disco, excepto quizás una o dos canciones. El disco fue grabado por El Médico. Como podemos ver, Sanabria no grabó gran parte de los éxitos de Los Locos del Ritmo. Pero ahora se ostenta como el gran gurú de la secta locaria, el poseedor de la verdad absoluta (y de la franquicia). Al principio tuvo el apoyo de Chucho González, compositor de “Yo no soy un rebelde” y “Pólvora”, magnífico ejecutante y obsesionado, en grado sumo, por la perfección, y Lalo Toral, gran amigo mío y mentor respecto a los aspectos fundamentales de la ejecución pianística del Rock&Roll: entrañable maestro y querido amigo, y Pepe Negrete, a quien apenas conozco, pero a quien admiro y respeto. Pero no pasó mucho tiempo, y los Locos “originales”, por alguna razón, desertaron del pleito, excepto Pepe, quizás senilmente fascinado por la personalidad de Sanabria. El caso es que los “originales” Locos del Ritmo no son tales, porque ya ni siquiera participan Toral y González, tan sólo Negrete. El contrabajista original (“El Médico”) participó solamente en la grabación de los dos primeros LPs. Y resulta que los Locos de Sanabria no son nada, ya que en este grupo, formado por algún baterista (a cada rato cambian de baterista), un guitarrista que ensucia los éxitos de los Locos con una distorsión fuera de estilo, Ramón Rodríguez (a) “El Ratón”, excelente bajista a quien conocí hace muchos años tocando con Javier Bátiz, amigo y respetado músico, un Pepe Negrete senil que mancilla sus propias canciones con una serie de patéticos manotazos en un órgano electrónico, y Sanabria con su cara de “malo”. Éstos son los Locos del Ritmo “originales”, amparados por unos papeles cuestionablemente adquiridos y, que de originales tienen lo que yo de extraterrestre: ¡¡No mamar, por favor!! Si se trata de definir la “originalidad”, hay que ir a los orígenes (valga la redundancia) y en ellos no está Sanabria, un evidente advenedizo y ventajista, quien consideró que la adquisición de la franquicia le proporcionaría beneficios. Esto és todo. De ahí los ataques. De ahí las humillaciones y de ahí las villanías. Y en estas condiciones, hay que considerar al oponente dialéctico, al concepto que se opone al ambicioso sueño sanabriesco: este oponente, este opuesto dialéctico es Rafael Acosta. Desde que yo sé, Rafa ha sido el dueño LEGAL del nombre “Locos del Ritmo”, por lo que esta querella me sorprendió enormemente. En todo caso, el único original es Pepe Negrete, pero Sanabria no es “original”. Que yo sepa, Sanabria no ha sido autor de ningún éxito de los Locos. Acosta sí: “Tus ojos”, emblemática canción, catalogada como la primera balada rock en español, y tan conocida, que linda los míticos límites de la propiedad popular: el Dominio Público (aunque, igualmente, esto és actualmente legalmente imposible). Pero así de intensa e influyente és esta canción, compuesta por Rafael Acosta, además de muchas más. ¿Sanabria tiene un éxito así?, que yo sepa, no. Tan sólo produce maldades y mentiras, causando mucho daño a mucha gente. Sanabria es tan “original” como el Acta de Defunción de Jesucristo. En realidad, tenía preparado un escrito más extenso sobre este tema pero, en beneficio de la brevedad, me quedo aquí. Hay mucho más que decir al respecto, pero no es el momento de hacerlo. Tan sólo, quiero agregar que, por mi parte, me encantaría ver a unos Locos del Ritmo conformados por Rafael Acosta, el Che, Lalo Toral, Chucho González, Jorge García Castil..., Sería fabuloso, pero imposible: gracias a los malos oficios ejercidos por el ambicioso y envidioso Sanabria y gente como él.

3 comentarios:

  1. Chucho no escribió Pólvora... es un cover de Dynamite de Cliff Richard y Los Shadows... y hay mas de fondo, y Rafa se comportó igual o peor cuando se iba a hacer un homenaje a Los Locos del Ritmo, prohibió que tocaran Mario, Pepe y el Che... y si hizo cosas a sus espaldas, sobre todo cuando acabaron su presentación en La Plaga en 1999, que fue la ultima vez que actuaron todos Los Locos del Ritmo juntos...

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  2. En donde podría corroborar esta información? Cual fue la razón por la que Rafa se negó a la participación de quienes mencionas???

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