domingo, 27 de octubre de 2013

Respuesta a Lalo Toral.

La caballada está encabritada, no hay duda, y se debe a que la Querella de los Locos ha permeado en nuestra Caballeriza, en donde los equinos están inquietos. Y todo esto, debido al post anterior de este mismo blog, escrito como todos los que aparecen aquí, con vocación polémica, con ánimo de impulsar la crítica sana y veraz, y de conmover conciencias. A lo largo de la historia de este blog hemos obtenido muy pocas respuestas en las que se pongan en duda nuestros puntos de vista o que se opongan abiertamente a éstos. Hasta ahora. Mi amigo y colega Lalo Toral ha publicado una amable pero severa carta en la que expone sus puntos de vista respecto al post titulado “La Querella de Los Locos”, a la que hemos de dar una puntual respuesta en este momento. Como la carta está dirigida a mí, me tomaré la libertad de escribir mi respuesta (por esta única vez) en primera persona. La carta de Lalo es personal, pero al publicarla, se vuelve asunto público. La última vez que escuché a los Locos del Ritmo el grupo estaba formado por: El Che, Lalo Toral, Chucho González, Jorge García Castil y Rafael Acosta. Tremendo y potente grupo, en donde se combinaban personalidades, talento, ejecución musical potente, las coreografías características del grupo, etcétera: un espectáculo impresionante, de gran calidad. Pasó el tiempo y mi amigo Armando Molina me pone en contacto con Rafa Acosta, porque, al parecer, necesitaba un pianista para tocar con los Locos. Evidentemente Lalo ya no estaba en el grupo, y debía tomar la estafeta (tremenda responsabilidad que me ha llevado años poder asumir con plena dignidad). Tampoco estaba el Che, su lugar lo tomó Héctor Ortiz. El resto de los músicos “originales” seguía en el grupo: González, García Castil y Acosta, por lo tanto, se me estaba dando la privilegiada oportunidad de ingresar a un grupo plenamente constituido, con una enorme trayectoria, un grupo legendario en donde se me podría calificar de todo, menos de “pirata”. Este y no otro es el origen de mi colaboración con los Locos del Ritmo. Para comprobarlo existen varios videos en YouTube. Pasó el tiempo y, por razones que desconozco, se fueron yendo los miembros originales, quedando únicamente Rafa Acosta. Antes de continuar, quisiera comentar algo sobre mi carrera como músico. Estudié piano y composición en el Conservatorio Nacional de Música de México, llevé varios cursos magistrales con maestros internacionales de primer nivel en el Conservatorio, UNAM, Univerisité Censier de Paris, SACM, etc. Mi quehacer profesional incluye la ejecución de instrumentos de teclado (piano, órgano, sintetizadores, etc.) en diferentes géneros y estilos, composición, arreglo, producción, diseño de sonido, etc. Además ejerzo la enseñanza, dicto conferencias, publico artículos con temas de Teoría Musical que son leídos y apreciados en todo el mundo y está a punto de aparecer publicado un libro mío sobre temas de Teoría Musical. Por lo tanto, soy un individuo que se dedica plenamente a trabajar en el ámbito musical y que vive de los emolumentos que este quehacer le producen. En consecuencia, cuando alguien se atreve a perjudicar mi labor profesional, no me queda más que defenderme, y esto és lo que estoy haciendo, puesto que hay sujetos que están afectando mi carrera. Y me refiero concretamente a Mario Sanabria, a quien ni siquiera conozco personalmente. Cuando supe de la famosa querella, este pleito entre amigos y colegas, no pude sino lamentarlo profundamente, pero no era mi pleito, no era mi pelea, por lo tanto permanecí discretamente al margen, lamentando, eso sí, tan penosa situación. Pero cuando el señor Sanabria publica dos imágenes en las que aparece mi persona en su página de Facebook, condenando a los que ahí aparecemos como “piratas” y diferentes epítetos ofensivos, y cuando la runfla de “amiguitos” y “amiguitas” del citado Sanabria se solazan con expresiones jocosas y ofensivas sobre MI persona, entonces, ya tomé esto como algo personal. Y no sólo eso, al solicitar públicamente a empresarios y público en general que no se nos contrate, ha habido un descenso considerable en mi trabajo como músico, afectando seriamente mis ingresos que, dicho sea de paso, son de carácter honesto, basados en un trabajo decente y no sobre la base de pleitos y querellas, como pretende el dicho sujeto de marras. En resumen, al verme atacado públicamente en mi imagen y dignidad, cuando vi afectados mis intereses profesionales y económicos, no me quedó otra, sino que tomar posición en un asunto que, en realidad no es, como dije antes, mi pelea, pero que dadas las circunstancias, tuve que tomar. Ahora mi respuesta a Lalo. Mi “R&R” se debe, como ya lo expresé arriba, a la agresión que sufrí sobre mi persona y mi dignidad por parte de Sanabria. No tengo ningún reproche, ni contra ti, ni en contra de cualquier otro músico del grupo (excepto Sanabria, claro). Estoy seguro que si tú hubieses sido objeto de un ataque así, no te habrías quedado con los brazos cruzados. Sanabria, con tal de salirse con la suya, es capaz de atacar a quien ni siquiera conoce, sin ningún remordimiento. En cuanto a los derechos, papeles legales y pleitos judiciales, yo no tengo vela en el entierro: no és mi pelea. Yo no necesito de pleitos y demandas ni para trabajar, ni para fortalecer mi actividad profesional. Eso se lo dejo a mediocres como Sanabria, quien, por cierto “se manchó y me manchó” (Él comenzó a violar el punto 4 que mencionas). El hecho de que yo trabaje con Rafa no me hace ni mediocre ni nada por el estilo. Respecto a la propiedad de la franquicia, a mí tampoco me afecta. Tengo entendido que Rafa siempre fue propietario de dicha franquicia, por eso Sanabria alude a “documentos caducos”, dicho que corrobora la propiedad original de la franquicia que, de un modo u otro, obtuvo, por no sé que medios, y de la que ahora pretende ser titular. Sin embargo, ese no es mi asunto. Dices que Rafa manipula y controla a la gente: a mí solamente me ha proporcionado trabajo y su amistad. No puedo hablar mal de él, así como no puedo hablar mal de ti, a quien considero como un amigo y un magnífico colega al que admiro. La bronca es contra el tal Atilano, quien se manchó al meterse con mi persona, lo cual no puedo permitir. No puedo tolerar que mi persona sea objeto de burlas e improperios por parte de una runfla de cretinos que ni siquiera tienen vela en el asunto, excepto el de ser incondicionales de Sanabria, a quien no le importa pisar a quien sea, con tal de salirse con la suya. (Y eso, dejando aparte el daño moral y económico que este sujeto me ha proferido). Por otro lado, mi posición siempre ha sido la de apoyar a un reencuentro con los Locos que yo alguna vez admiré, pero para eso tendrían que llegar a un acuerdo ambas partes, cosa que, por desgracia, no se vislumbra en un futuro cercano…

domingo, 29 de septiembre de 2013

La Querella de los Locos.

(Después de casi tres años, retomamos en control de esta caballeriza, para lo cuál, llegamos en estampida). No hay nada más feo que ver a dos grupos de amigos y colegas que se están peleando por un “nombre” (¿Franquicia? quizás, y quizás en este punto está el meollo del asunto judicial que deviene en una serie de ataques y descalificaciones de ambos lados). Intervengo en esta cuestión, porque me siento perjudicado, a pesar de no ser un loco “original” (como Rafa Acosta, Chucho González, Pepe Negrete o Toño de la Villa). Pero que sí ha afectado mi ámbito laboral. Además me duele ver a entrañables amigos y respetabilísimos colegas involucrados en este vulgar asunto. Como ya se habrá imaginado el lector, me estoy refiriendo a la ya famosa Querella de los Locos, un fabuloso circo que muestra, al menos dos fatales condiciones humanas: la Ambición desmedida (junto con su compañera inseparable: la Envidia) y el instinto de supervivencia (junto con la Dignidad), aquél, condición inherente a todo lo vivo. Ambas condiciones interactúan, se interpenetran, se oponen, realizando complejas operaciones dialécticas. Pero no se trata aquí de analizar conceptos filosóficos, sino tratar de entender lo que está detrás de dicha querella. Si vemos la foto del primer disco de los Locos, vemos a los personajes que he mencionado arriba (Acosta, González, Negrete, de la Villa…), todos estamos de acuerdo en que estos sujetos son los Locos del Ritmo ORIGINALES, y aquí podemos ver a Rafa Acosta, pero no a Mario Sanabria, autoproclamado patriarca de los Locos del Ritmo y poseedor absoluto de los beneficios que de este grupo puedan derivar. Se atreve a mencionar a Rafa, como si ambos fueran iguales, y todavía le dirige su dedo flamígero acusando: “Rafa tiene la culpa de todo, nos engañó, registró el nombre [franquicia] a nuestras espaldas”. ¡Tamaño atrevimiento! Un individuo arribista y ambicioso sin duda, porque el primer disco de los Locos contiene los primeros y muchos de los principales éxitos de este grupo, y Sanabria no participa: ni siquiera se conocían los Locos y el mencionado sujeto de marras. En este disco el bajo está ejecutado por un contrabajista profesional (apodado “El Médico”) contratado Ex Profeso. Después de este disco, Los Locos decidieron la incorporación de alguien que tocase el bajo, y así conocieron a Mario Sanabria. Dicen las malas lenguas que el chamaco Sanabria tenía muy buenas intenciones, pero hasta ahí: su nivel de ejecución musical era, poco más o poco menos, mínimo (aunque es justo reconocer que el chamaco se esforzó y llegó a tocar muy bien después). Por esta razón, aunque ya estaba incorporado al grupo, no grabó en el segundo disco, excepto quizás una o dos canciones. El disco fue grabado por El Médico. Como podemos ver, Sanabria no grabó gran parte de los éxitos de Los Locos del Ritmo. Pero ahora se ostenta como el gran gurú de la secta locaria, el poseedor de la verdad absoluta (y de la franquicia). Al principio tuvo el apoyo de Chucho González, compositor de “Yo no soy un rebelde” y “Pólvora”, magnífico ejecutante y obsesionado, en grado sumo, por la perfección, y Lalo Toral, gran amigo mío y mentor respecto a los aspectos fundamentales de la ejecución pianística del Rock&Roll: entrañable maestro y querido amigo, y Pepe Negrete, a quien apenas conozco, pero a quien admiro y respeto. Pero no pasó mucho tiempo, y los Locos “originales”, por alguna razón, desertaron del pleito, excepto Pepe, quizás senilmente fascinado por la personalidad de Sanabria. El caso es que los “originales” Locos del Ritmo no son tales, porque ya ni siquiera participan Toral y González, tan sólo Negrete. El contrabajista original (“El Médico”) participó solamente en la grabación de los dos primeros LPs. Y resulta que los Locos de Sanabria no son nada, ya que en este grupo, formado por algún baterista (a cada rato cambian de baterista), un guitarrista que ensucia los éxitos de los Locos con una distorsión fuera de estilo, Ramón Rodríguez (a) “El Ratón”, excelente bajista a quien conocí hace muchos años tocando con Javier Bátiz, amigo y respetado músico, un Pepe Negrete senil que mancilla sus propias canciones con una serie de patéticos manotazos en un órgano electrónico, y Sanabria con su cara de “malo”. Éstos son los Locos del Ritmo “originales”, amparados por unos papeles cuestionablemente adquiridos y, que de originales tienen lo que yo de extraterrestre: ¡¡No mamar, por favor!! Si se trata de definir la “originalidad”, hay que ir a los orígenes (valga la redundancia) y en ellos no está Sanabria, un evidente advenedizo y ventajista, quien consideró que la adquisición de la franquicia le proporcionaría beneficios. Esto és todo. De ahí los ataques. De ahí las humillaciones y de ahí las villanías. Y en estas condiciones, hay que considerar al oponente dialéctico, al concepto que se opone al ambicioso sueño sanabriesco: este oponente, este opuesto dialéctico es Rafael Acosta. Desde que yo sé, Rafa ha sido el dueño LEGAL del nombre “Locos del Ritmo”, por lo que esta querella me sorprendió enormemente. En todo caso, el único original es Pepe Negrete, pero Sanabria no es “original”. Que yo sepa, Sanabria no ha sido autor de ningún éxito de los Locos. Acosta sí: “Tus ojos”, emblemática canción, catalogada como la primera balada rock en español, y tan conocida, que linda los míticos límites de la propiedad popular: el Dominio Público (aunque, igualmente, esto és actualmente legalmente imposible). Pero así de intensa e influyente és esta canción, compuesta por Rafael Acosta, además de muchas más. ¿Sanabria tiene un éxito así?, que yo sepa, no. Tan sólo produce maldades y mentiras, causando mucho daño a mucha gente. Sanabria es tan “original” como el Acta de Defunción de Jesucristo. En realidad, tenía preparado un escrito más extenso sobre este tema pero, en beneficio de la brevedad, me quedo aquí. Hay mucho más que decir al respecto, pero no es el momento de hacerlo. Tan sólo, quiero agregar que, por mi parte, me encantaría ver a unos Locos del Ritmo conformados por Rafael Acosta, el Che, Lalo Toral, Chucho González, Jorge García Castil..., Sería fabuloso, pero imposible: gracias a los malos oficios ejercidos por el ambicioso y envidioso Sanabria y gente como él.